Estuve en el concierto de Soda Stereo Ecos en el Palacio de los Deportes.
El holograma de Cerati fue raro. Incómodo, incluso.
Pero también fue genial.
Y cuando salí, no podía dejar de pensar en una sola pregunta:
¿Es esto una señal débil — un experimento emocional que funciona una vez — o estamos viendo el inicio de algo que va a cambiar la forma en que las marcas se conectan con su audiencia?




